La implementación de las tecnologías móviles ha realizado sus aportes a aquellos procesos que se integran a través de una cadena de frío, permitiendo su custodia a través de sus diferentes etapas. Es relevante para que los productos que se mueven a través de ella lleguen en óptimas condiciones a los puntos de consumo.

Hoy en día, contamos con tecnologías móviles que permiten realizar el control en cada uno de los puntos de proceso, funcionando bajo las condiciones de almacenamiento y transporte en que se encuentren los productos, ya sea para su control a través de la lectura de sus identificaciones, como en algunos casos, para su reidentificación, lo que implica la emisión de etiquetas. Para esto, se debe considerar el uso de etiquetas que permitan ser adheridas en frío.

La custodia real de la cadena implica tener visibilidad de ella en todo momento, no solo en los puntos de transferencia. Es decir, permite tener un continuo del comportamiento de las variables relevantes (así como de eventuales quiebres de la cadena y su magnitud), con el fin de evaluar el real estado de los productos. En este punto, las tecnologías móviles, y en especial el RFID, representan un importante aporte, ya que permiten recopilar, por ejemplo, información de cómo se ha comportado la temperatura de un pallet o de un grupo de cajas.

El rol de la tecnología móvil

Para esto, se debe asociar a cada pallet un tag de identificación y almacenar la temperatura de entorno cada cierto período de tiempo, lo que nos provee de una visión completa del comportamiento de la cadena de frío. La ubicación de estos tags también proporcionará una visión del comportamiento de cada uno de los elementos identificados en el almacenamiento, pudiendo así tomar acciones sobre las unidades, asegurando de esta forma el máximo rendimiento y el menor impacto sobre la carga.

Comparación entre tecnologías móviles de etiquetado

Para lograr lo anterior, los puntos de control deben contar con lectores de RFID que, junto con identificar el palet o caja, capturen los datos almacenados en el tag. Con esta información, es posible tomar decisiones sobre la base del estado esperado de los productos contenidos en ella según el comportamiento que ha tenido la cadena de frío durante el transporte, de modo tal que los productos puedan acceder a los mercados más apropiados, disminuyendo las pérdidas.

La captura de esta información se puede realizar por medio de lectores fijos (ubicados, por ejemplo, en pórticos) o tecnologías móviles portátiles (como capturadores de datos con lectores RFID). Tras este proceso, la información recolectada de cada caja o pallet puede ser procesada en tiempo real, para lo cual los equipos deben estar conectados en línea a un sistema de control, con el fin de efectuar los análisis de los datos y definir el mejor destino para cada una de las unidades. Para esto, se podrá usar un “sorter” o llevar a cabo la lectura en nuevos puntos de control que indiquen al operador el destino del producto.

Las tecnologías móviles permiten tener una herramienta simple y eficiente en el punto de proceso, uniformando el criterio de selección, evitando que sean los operadores los que tomen decisiones no siempre eficientes o bien homogéneas en los puntos de proceso.

Los capturadores de datos son herramientas que extienden al área de proceso los sistemas de control e integran los criterios de selección corporativos al punto de operación, homolog ándolos e independizandose de las personas. En este sentido, la tecnología RFID aporta elementos de control que permiten no solo identificar de forma eficiente unidades dentro de una cadena de frío, sino también tener una visión continua de cómo se comporta dicha cadena en todos sus puntos, observando el continuo y los puntos de quiebre de la misma, con lo que se mejora la cadena en sí misma, así como el proceso completo, tanto logístico como comercial de los bienes distribuidos.

Fuente: Pablo Briceño, Revista Negocios Globales, logística, transporte y distribución

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