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Hemos visto en otros artículos que los smart contracts no están escritos en lenguaje natural sino en código informático, así que la gran pregunta es: ¿hay que saber programar para crear contratos inteligentes? Pues bien, ahora que esta tecnología está dando sus primeros pasos, es preferible, pero no obligatorio.

En A Lawyer’s Introduction to Smart Contracts se describen dos ‘capas’ para los contratos inteligentes:

  • La Plataforma de Smart Contracts (SCP), que es la infraestructura que permite crearlos y operarlos sobre una blockchain.
  • El Sistema de Gestión de Smart Contracts (SCMS), un protocolo que se añadiría a esa infraestructura para hacer mucho más fácil a un usuario sin conocimiento de programación el manejo de estos contratos. Dicho de otro modo, la interfaz gráfica amigable.

Actualmente tenemos diversas SCP, aparte de Ethereum, que es probablemente la más popular. Sin salir de la blockchain de Bitcoin, de hecho, están disponibles Rootstock y Counterparty. Fuera de él, Codius y la más reciente Ivy Playground Chain también son opciones. Sin embargo, para ‘escribir’ contratos inteligentes sobre ellas directamente se requiere de conocimientos de programación.

Plataformas disponibles con SCMS pueden equipararse a ‘Smart Contracts as a Service’, lo que implica que, de momento, probablemente provienen de startups blockchain y se otorga el servicio a cambio de un coste. Una de ellas es Smart Contract, donde se pueden crear distintos tipos de contratos sobre Bitcoin o Ethereum sin necesidad de programación.

¿Son legales?

Depende de la jurisdicción, e inclusive de la interpretación del mismo contrato sobre la jurisdicción a la que debería sujetarse, dado que estos son escritos sobre la blockchain, que puede consultarse en cualquier lugar del mundo. De momento, están una zona más bien gris. En A Lawyer’s Introduction to Smart Contracts, que data de 2014, se llega a una conclusión que hasta la fecha no ha cambiado demasiado en la mayoría de los países:

“La actual posición legislativa, al tiempo de esta escritura, es muy simple: nunca se ha discutido en las legislaturas. La razón es que, por supuesto, esta discusión es preventiva, ya que los SC no están públicamente disponibles como un producto o servicio, aunque hay un software de versión beta disponible para demostrar el concepto tecnológico. Puede ser intrínsecamente ilegal, al igual que las criptomonedas son ilegales debido a leyes inflexibles sobre la moneda de curso legal; algunas jurisdicciones pueden tener leyes inherentes que prohíben de manera similar a los SC.

La salvedad es que, por supuesto, la discusión ya no es ni de lejos preventiva. Ethereum llegó en 2015, y con él una verdadera avalancha de contratos inteligentes. Tampoco podemos afirmar que son ilegales o que se han prohibido; de hecho, este tratamiento ha sido mucho más enfocado hacia las criptomonedas.

Es cierto que aún quedan bastantes consideraciones legales por resolver con respecto a los contratos inteligentes, como el derecho al olvido. Pero el mundo, y sus legislaciones, ya se está abriendo a ellos. Así, por ejemplo, en Arizona (Estados Unidos) se ha determinado que tienen el mismo estatus legal que los contratos tradicionales, y según la consultora Capgemini estos instrumentos se impondrán en la industria en apenas tres años gracias a la eficiencia y ahorro que son capaces de proveer.

Fuente: Criptonoticias.com

Adaptado por la División Consultoría de EvaluandoSoftware.com

 

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