En este artículo pretendemos crear conciencia de la importancia del Cuadro de Mando Integral, el cual se denomina CMI, ya que éste se concibe como una filosofía práctica de gestión empresarial largamente estudiada, discutida e implantada, fundamentalmente a nivel internacional.

El objetivo es contribuir al avance de la investigación sobre el cuadro de mando, por lo tanto, vamos a intentar ahora definir el concepto con más precisión y amplitud.

Orígenes del cuadro de mando

Los orígenes del cuadro de mando se remontan al año 1990, cuando el Nolan Norton Institute patrocinó un estudio de investigación, con un título muy sugerente, “La medición de los resultados en las empresas del futuro, llevado a cabo por David P. Norton, un consultor de Boston, y Robert S. Kaplan, profesor de Desarrollo del Liderazgo de Harvard Business School.

El proyecto fue aplicado a varias empresas de diferentes sectores (industria, servicios, alta tecnología, etc.) con el objetivo de demostrar que los métodos de análisis existentes y enfoques sobre la medición de los resultados obtenidos por las empresas, que dependían básicamente de los indicadores contables financieros, se estaban quedando obsoletos siendo preciso ir al encuentro de nuevos modelos de medidas para generar valor agregado en el futuro y también para analizar el desempeño de las organizaciones desde un punto de vista diferente al financiero.

Así el cuadro de mando, también conocido como Balanced Scorecard (BSC), fue presentado al mundo en los años 90, como consecuencia de la publicación del estudio de investigación ya mencionado, en el artículo “The Balanced Scorecard Measures that Drive Performance” (“El Cuadro de Mando Integral” en español) de Harvard Business Review (1992), escrito por Kaplan y Norton, desarrollado bajo la creencia de que “si no puedes medirlo, no puedes gestionarlo”.

Kaplan y Norton revolucionaron la gestión empresarial al introducir un concepto efectivo para alinear la empresa hacia la consecución de las estrategias del negocio, mediante objetivos e indicadores tangibles.

En 1993, en otro artículo titulado “Cómo poner a trabajar al Cuadro de Mando Integral” publicado por Harvard Business Review, los mismos autores especifican la importancia de seleccionar y adoptar indicadores basados en el éxito estratégico.

Los directivos de las empresas empezaron a utilizar el cuadro de mando como la estructura organizativa medular de los procesos de gestión. En 1996, Kaplan y Norton relatan estas evoluciones en un tercer artículo “La utilización del cuadro de mando como un sistema de Gestión Estratégica” también publicado por Harvard Business Review. Por lo tanto, estos tres artículos son los fundamentos del primer libro que estos dos autores publican “Balanced Scorecard: Translating strategy into action” (1996).

La primera enunciación del concepto de cuadro de mando presentada por Kaplan y Norton (1992) lo definía como un conjunto de indicadores que proporcionan a la alta dirección una visión comprensiva del negocio para ser una herramienta de gestión que traduce la estrategia de la empresa en un conjunto coherente de indicadores.

La primera generación de cuadro de mando supuso una estructura para medir los resultados de manera multidimensional sobre la base de la integración de indicadores financieros y no financieros, y destacó las ventajas de esta propuesta frente a las baterías de indicadores exclusivamente financieros, de actividad o muy operativos o frente a las meras enumeraciones de indicadores sin estructura alguna.

Tal como refieren Kaplan y Norton, el término cuadro de mando expresa el equilibrio entre objetivos a corto y largo plazo, entre medidas financieras y no financieras, entre indicadores previsionales e históricos y entre perspectivas de actuación internas y externas.

Imagen Gentileza de Wikimedia

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Según sus autores, el cuadro de mando surge con el nacimiento de la llamada nueva economía para superar un modelo de información basado en medidas referentes a las actuaciones financieras, que no tienen en cuenta aspectos como por ejemplo:

  • Los plazos de entrega a los clientes.
  • Los tiempos de los ciclos de los procesos de fabricación.
  • La calidad.
  • Conseguir un instrumento de comunicación útil en el proceso de implantación de una estrategia en una organización.
  • Un entorno empresarial complejo y competitivo.

Aspectos de cuadro de mando

Siendo su principal característica la medición tanto de los factores financieros como de los no financieros del estado de resultados de la empresa, el cuadro de mando permite medir las actividades de la organización en términos de su visión y estrategia, aportar a los dirigentes una mirada completa de su negocio y efectuar una evaluación relativa a los distintos ámbitos organizacionales.

De hecho, el cuadro de mando, como su nombre indica, permite a la alta dirección tener una observación global de organización desde distintos puntos de vista, conocimientos y experiencias que se completan y proporcionan una visión completa o integral.

  • ¿Cómo aprecian los accionistas o el personal a su organización y que hay que hacer para que estén satisfechos con ella?
  • ¿Cómo la juzgan los clientes y que tienen que cambiar los miembros de la organización para satisfacer sus expectativas?
  • ¿En qué procesos internos debe ser excelente para que los clientes permanezcan satisfechos fieles y asimismo los accionistas sean bien remunerados?
  • ¿De qué forma se puede mejorar las capacidades del personal, los sistemas operativos y las infraestructuras para lograr todo lo anterior?

Desde luego un aporte muy importante del cuadro de mando fue la introducción de la estrategia en todos los niveles de la organización conectando la misión, la visión y los valores con los objetivos concretos y con los resultados de explotación.

Es a partir de 1996, cuando la metodología empieza a ser utilizada como una Técnica de Gestión Estratégica, mediante la configuración de los Mapas Estratégicos, que permiten operativizar la estrategia de las organizaciones.

Mapa estratégico

Mapa estratégico

Sin duda que el cuadro de mando surge con el objetivo de relacionar las fases de formulación estratégica e implantación de la misma dentro del proceso de dirección estratégica. Además, también puede ser de gran utilidad a la hora de comunicar la estrategia de manera efectiva, pues al mejorar el proceso de comunicación permite que esta sea entendida por toda la organización y promueve un compromiso con la estrategia por parte de los empleados de la organización al impulsar un diálogo permanente entre diferentes niveles organizacionales.

El cuadro de mando es, pues, una herramienta destinada a comunicar información periódica a los distintos niveles de dirección de las empresas, con la finalidad de conocer el grado de cumplimiento de los objetivos previamente fijados.

Además, el cuadro de mando no fue concebido sólo como un medio de planificación estratégica o una herramienta de gestión que aclara e implanta la estrategia formulada para la organización, sino que también hace un seguimiento de su grado de consecución, así permite a las organizaciones medir eficazmente los resultados obtenidos y realizar el control de gestión.

El Balanced Scorecard es un instrumento de gestión que va desde los principios más generales a los más específicos: es un concepto estratégico de gestión utilizado para el desarrollo e implantación de la estrategia corporativa, así como de la gestión sistemática de las organizaciones basada en su visión y misión, valores esenciales, factores críticos de éxito, objetivos, medidas de actuación, metas y acciones de mejora.

Al revisar los trabajos que han abordado el tema en análisis, es fácil observar cómo el cuadro de mando se concibe como una filosofía práctica de gestión empresarial que transforma la visión y la estrategia en objetivos concretos e indicadores estratégicos de ejecución y control organizados en diferentes perspectivas (financiera, clientes, procesos internos y aprendizaje y crecimiento) vinculadas entre sí a través de relaciones de causa-efecto.

Evolución y estado actual de cuadro de mando

El cuadro de mando ha evolucionado a partir de un sistema de medición del desempeño hacia un mapa de estrategia, con el foco en el modelo de negocio basado en la relación de causalidad entre las medidas y perspectivas, convertido en un sistema de control interactivo que guía el aprendizaje y las mejoras; y, finalmente, un modelo que ya incorpora activos intangibles, tales como el capital intelectual.

Otra innovación muy valiosa del cuadro de mando, ha sido precisamente la introducción de mediciones sobre los intangibles como requisito indispensable para alcanzar los objetivos financieros. Así, el cuadro de mando viabiliza que las empresas puedan seguir la pista de los resultados financieros al mismo tiempo que observar los progresos en la formación de aptitudes y la adquisición de los bienes intangibles que se necesitan para el crecimiento seguro.

Hoy en día, una de los grandes aportes del cuadro de mando continúa siendo la clarividencia de la importancia de los elementos intangibles en los procesos de creación de valor. Permite a una organización tener la maestría para explotar sus activos inmateriales, estableciendo indicadores medibles para efectuar un seguimiento y evaluación permanente de las metas formuladas.

En definitiva, la evolución del cuadro de mando ha sido muy significativa, convirtiéndose en un sistema completo de administración y planificación estratégica, a la vez que se ha convertido en una de las herramientas más usadas en el control de gestión. Desde su aparición como herramienta para el control de gestión ha ido aumentando progresivamente el número de empresas e instituciones que lo han implantado o están en fase de implantación.

Las empresas exitosas son aquellas que proyectan, elaboran y, sobre todo, ejecutan sus estrategias con buena aceptación, estando esta circunstancia ligada al necesario equilibrio que debe existir entre las tareas que permiten obtener resultados a corto y a largo plazo.

Conclusión

Concluyendo, se puede decir que el cuadro de mando es un modelo de gestión, con un soporte de información periódica para la dirección de la organización, capaz de facilitar una toma de decisiones adecuada sabiendo el grado de cumplimiento de los objetivos, previamente definidos mediante indicadores de control y otras informaciones que lo soporte. Es un medio innovador para comunicar la estrategia y alinear a los miembros de la organización a la ejecución de ésta.

Pensamos que en futuro el cuadro de mando continuará evolucionando a través de nuevas metodologías y herramientas que lo irán desarrollando tanto en el mundo académico como en el empresarial.

Resaltado el potencial del cuadro de mando al servicio de la gestión de las organizaciones, lo que sí resulta evidente es que éste se ha demostrado muy efectivo para enlazar la visión, la misión y la estrategia.

Fuente: Ana Isabel Rodrigues Fernandes, Culturas organizativas, Cuadro de Mando Integral y performance empresarial en las Pequeñas y Medianas Empresas, Universidad de Valladolid

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