Las prioridades para decidir las inversiones en proyectos que incluyan capital humano, se basan en un entendimiento de los beneficios esperados. Un proyecto que no conoce los beneficios que persigue y cómo lograrlo, está expuesto al fracaso, al azar y al alto costo del bajo desempeño.

Por ejemplo, una empresa invirtió un presupuesto importante en un programa de compromiso de los empleados, es decir, su capital humano. Utilizó una encuesta automatizada y un programa de mejora integral. Los patrocinadores preguntaron:

  • ¿Cuál es el valor de tener capital humano más comprometidos?
  • ¿Si el índice de compromiso sube, qué resultados de negocio podemos esperar?

Estos cuestionamientos sugieren el interés de los patrocinadores en conocer el impacto para convertirlo, posiblemente, en valores monetarios. Este análisis que convierte datos en dinero, pretende conocer los beneficios esperados antes de invertir.

Capital humano e inversiones

Los responsables del proyecto podrían relacionar compromiso con una cifra monetaria, a través de una medida que pueda conectarse con el valor esperado. Los datos muestran la conexión entre el compromiso del capital humano y la productividad bruta, que para el ejemplo, se define como ventas por empleado.

Si el índice de compromiso se ha trasladado de un nivel inferior a superior, el movimiento en la medida de productividad puede ser monitoreada y ese dato convertido a dinero. Agregando que el margen de contribución muestra el aporte real de la mejora lograda del compromiso del capital humano en el trabajo. Realizando este estudio se exploran las relaciones y las causalidades.

Si la relación entre estas dos medidas se establece utilizando pruebas y validación, para saber si existe una relación directa entre compromiso del capital humano y productividad, además de determinar el nivel de contribución de la una sobre la otra, estamos haciendo un análisis predictivo.

Después de mostrar la conexión con la mejora de la productividad, surge la siguiente pregunta, ¿cuál es el retorno de la inversión?

Responder a este interrogante requiere comparar los beneficios de las mejoras identificadas en productividad bruta contra todos los costos del programa. Este es un análisis de rentabilidad.
Antes de iniciar el programa de compromiso, los patrocinadores pueden pedir el pronóstico del retorno de la inversión o ROI, como un insumo para entender el potencial impacto y beneficio durante la ejecución, además, realizar el seguimiento y ajuste en base al comportamiento real.

Fuente: Revista Ekos, David Méndez, Psicólogo, PMP, EMBA(c) – Director Ejecutivo, Corporación Élite

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