El mundo en la red: la demanda de servicios en la nube

El cloud computing supone avanzar hacia el siguiente estadio en la evolución de la informática. Va de la mano de una sociedad más globalizada y en continuo movimiento. Los usuarios son los grandes impulsores de una demanda de servicios en la nube que esta´ creciendo exponencialmente.

Las empresas y Gobiernos también se están lanzando a las nubes, aunque con cierto retraso. Existen dificultades y, por tanto, la computación en la nube exige una estrategia de transición que depende de las particulares de cada empresa o Gobierno, que deben ser conscientes de que no se trata de un mero avance tecnológico, sino de un avance social.

El primer interés en la adopción de la computación en la nube es para buscar de una reducción de los costos de las tecnologías de información (TI). Pero ésta es sólo una de sus potenciales ventajas y las empresas poco a poco se van tomando conciencia del abanico de oportunidades que este concepto puede ofrecer. Frente a todo ello, la nube se sitúa como una palanca impulsora de la innovación. Pequen~as empresas y usuarios individuales pueden acceder a recursos equiparables a los de las grandes corporaciones, con una inversión mínima y pagando por el uso que se haga de ellos. Esto facilita la puesta en práctica de nuevas ideas y, para aquellas que tengan éxito, tambie´n fomenta su expansión gracias al crecimiento de la demanda. No obstante, frente a las ventajas de la nube existen ciertas incertidumbres, obstáculos y mitos que no pueden ser ignorados.

Cloud Computing en tu empresa

El cloud computing no sólo constituye un avance tecnológico, sino que también tiene potencial para impactar en el conjunto de la sociedad. Con la nube, la computación se hace accesible a países e individuos que no disponen de la capacidad para invertir en las infraestructuras necesarias, pero sí del talento y las ideas para desarrollar productos innovadores. La proliferación del cloud computing puede suponer un salto cuantitativo a la hora de equilibrar el terreno de juego y ayudar al desarrollo de los países emergentes y del Tercer Mundo. El impacto en la educación será fundamental para este objetivo y el potencial para fomentar la formación a distancia y la investigación son dos de los pilares en los que la nube ya está demostrando sus efectos. No obstante, al mismo tiempo que su compromiso con el desarrollo, la nube deberá mostrar que se trata de una «tecnología verde». La sociedad actual está preocupada por la sostenibilidad del planeta y, a pesar que la centralizacio´n de la computación permite reducir el consumo energético, los grandes centros de datos son enormes consumidores de energía y este consumo va en aumento, por lo que los proveedores deberán desarrollar soluciones que permitan mejorar el rendimiento, aspecto en el que algunos ya han centrado sus esfuerzos.

Trabajar en las nubes: consecuencias para las empresas

A pesar de que el costo de la computación ha disminuido, el costo de los empleados con el perfil necesario para implementar y gestionar los sistemas no ha seguido la misma tendencia. Las grandes empresas y Gobiernos disponen de departamentos de TI con estos perfiles especializados que se encargan de la gestión de sus infraestructuras tecnológicas y suelen representar un gasto muy importante dentro de sus presupuestos. Las pequen~as y medianas empresas, por el contrario, no disponen del capital necesario para invertir en un departamento especializado y tienen que conformarse con tecnologías inferiores a las de las empresas de gran taman~o. El cloud computing surge en parte como respuesta a esta necesidad de las PYMEs.

La principal característica del cloud computing que está atrayendo la atención de las empresas y los Gobiernos es la posibilidad de transformar los costos fijos de sus centros de datos y departamentos de TI en costos variables en función del consumo.

La flexibilidad también fomenta la innovación de productos y servicios, puesto que pequen~as empresas pueden poner en práctica sus ideas cuando antes no disponían de los recursos necesarios para hacerlo. No se debe caer en el error de entender el cloud computing como un simple cambio tecnológico, puesto que puede llegar a suponer un cambio en el modelo de funcionamiento de las empresas y los Gobiernos. En este nuevo modelo, el propio negocio reside en la nube, porque en ella se almacena la información, que es uno de los elementos fundamentales en la nueva economía de servicios.

La cesión del control de la información a proveedores de cloud computing es un paso que tiene que estudiarse con detenimiento, sobre todo cuando se trata de información confidencial. Este dilema afecta a las empresas, pero en especial a los Gobiernos. Si bien las características de los Gobiernos los hacen aptos para beneficiarse de la nube, las restricciones de la información gestionada, principalmente la privacidad de los datos personales de sus ciudadanos, no permiten una adopción plena, por lo que se tienen que barajar distintas alternativas. No obstante, además de actuar como consumidor de cloud computing, el papel del sector público también debe incluir el establecimiento de un marco regulatorio para esta actividad, puesto que el despegue de algunas tendencias económicas y tecnolo´gicas casi siempre guarda estrecha relación con las iniciativas que lleve a cabo el Gobierno de un país.

La decisión respecto al cloud computing para la mayoría de las organizaciones se concretará en la tipología de nube que deben implantar, un aspecto que dependerá de los distintos propósitos y no tiene por qué cen~irse a un solo tipo de nube. La elección de la nube por las PYMES estará más limitada, pero para algunas grandes empresas y organizaciones gubernamentales, una nube propia puede ser una alternativa adecuada. Esto permite a la organización optimizar la nube para sus propios propósitos.

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