El nuevo sistema de Control de la Aduana Argentina

Desde hace un par de semanas, en la Aduana Argentina comenzó a tomar forma lo que antes era un rumor, el cambio de sistema informático aduanero, donde el todavía vigente SIM (Sistema Informático María) le cederá espacio a otro SIM. (En este caso, Sistema Informático Malvina, sin “s” al final).

Para aquellos que ya hace décadas estamos en el comercio exterior, este nuevo sistema de Aduana ya tiene un proceso de un par de años, generando o intentando generar no sólo un cambio de etiquetas respecto del su denominación, sino también acercar algunas soluciones o adaptaciones a las necesidades informáticas para la registración de destinaciones aduaneras, ahora en su correlación con temas relacionados como el ingreso/egreso de divisas, el control de valor/origen de las mercaderías y otros tópicos a considerar dentro del proceso de registración.

Haciendo un poco de historia y de antecedentes en la materia, recordemos que la efectiva puesta en marcha del María comenzó el 1/1/1999, casi una quincena de años que parecen una eternidad, en aquél entonces eran muchos los escépticos respecto de su real funcionamiento y aplicabilidad, dado que, seamos sinceros, había todo un culto a la burocracia instalada que generaba una gran fuente de corrupción y manejos espurios, y existían muchos sectores que apostaron al fracaso del sistema para asegurar una continuidad de esas prácticas.

Recuérdese que a principios del nuevo siglo, el acceso a Internet (o a herramientas informáticas en general) en las empresas, e incluso para las personas, no era sencillo, por lo que hubo un reacomodamiento a los usos y costumbres respecto de cómo llevar adelante una operación de importación y exportación.

Más, con algunos tropiezos, lentamente el sistema logro incorporarse definitivamente como el medio para poder realizar registraciones de operaciones aduaneras de cualquier índole, y a la fecha, prácticamente todas las destinaciones se canalizan a través de esta herramienta informática.

No obstante, los cambios se suceden de modo irreversible y rápidamente en lo temporal, por lo que aquello que aparecía como “novedoso” hace un poco más de una década, aparece como obsoleto en la actualidad, por lo que se impone un cambio en la formalidad de las registraciones aduaneras que permita tener un “aggiornamiento” a la coyuntura de lo que en la práctica se necesita.

Entonces, ¿qué cambia con la aparición del Malvina?

Al momento de realizar este informe, cabe aclarar, que el nuevo sistema de aduana se encuentra en un proceso exploratorio y de implementación progresiva, el servicio aduanero ya lo hizo obligatorio para operaciones de exportación en planta y de factoría, como así también en lo que hace a las autorizaciones para las importaciones y exportaciones, en la actualidad desde el punto de vista operativo sólo es utilizado por los guardas y verificadores de aduana, y el próximo paso será la incorporación como usuarios de los despachantes de aduana.

Se busca con el cambio de sistema, la sustitución de falencias que tiene todavía el actual Sistema Maria, en cuanto, por ejemplo, a sus mecanismos de control, mejorar los niveles de recaudación a través del Banco Nación Argentina, y se espera también, controlar en un futuro próximo los ingresos y egresos de divisas que generar los intercambios comerciales con el exterior.

Otra diferencia sustancial del sistema Malvina es que ya está alojado en la página de AFIP/Aduana cuando el anterior sistema sólo estaba disponible a través de un kit que debía ser previamente instalado. Un tema a considerar que los más de 40.000 usuarios que deben conectarse al sistema, lo puedan hacer en condiciones de buena operatividad y no se generen caídas importantes en su utilización.

Es decir, que se terminará de integrar el proceso declaratorio aduanero con el de control fiscal, y se espera de este modo un tratamiento más eficaz a la hora de detectar contrabandos, evasiones impositivas y de índole no económica, una notoria mejora en los sistemas informáticos utilizados por el país.

Con seguridad, en el proceso de implementación se apreciarán algunas trabas y errores en su utilización, proceso que puede considerar lógico hasta su pleno funcionamiento a nivel general, este tipo de “trabas” puede generar, a futuro, algunas incomodidades a los usuarios, como ser los importadores/exportadores, y que ello derive en sobrecostos y pérdidas de tiempo hasta su acomodamiento final.

Ahora bien, prestemos atención que la búsqueda de canalizar toda la información a través de una ventanilla única, puede generar en el corto plazo la unificación de la información, por lo que puede generar drásticos cambios en la modalidad de la registración de las DJAI, por ejemplo.

Por eso, los importadores y exportadores deben prestar cuidadosa atención a estos cambios, dado que si bien no se prevé que tengan la capacidad de poder llevar adelante un proceso de registración aduanera, serán mucho más ágiles las posibilidades de ser sancionados “on line”, por lo cual necesita un rápido acomodamiento a lo establecido en el marco informativo establecido en el SICNEA, y una mayor interacción con los despachantes de aduanas, que son, sin dudas, no sólo un intermediario necesario e imprescindible, sino un actor que obtiene más un perfil de consultor asociado para tener un comercio internacional más eficaz en su operatividad.

No dude en consultarme cualquier consulta adicional que estime de interés para el proceso administrativo del comercio internacional de su empresa.

Saludos cordiales.

Flavio Jesús Lobosco

Despachante de aduanas.

Asesor aduanero del Programa Argentina Exporta.

flavio@argentinaexporta.com

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