Al planificar posibles inversiones, todas las organizaciones son cautelosas. Pero lo cierto es que en el competitivo mundo de hoy, sacudido por fusiones y adquisiciones, nuevos mercados y productos y tecnologías cada vez más complejas, las que se queden retrasadas y no aprovechen las nuevas oportunidades, pueden rápidamente perder su posición. El enfoque más adecuado, a corto y largo plazo, es invertir de la forma adecuada.

Aunque lo correcto es analizar cada paso, siempre es recomendable invertir en recursos informáticos que colaboren en incrementar la eficiencia y mejorar el aprovechamiento de nuestro capital. Por ejemplo, en la automatización de procesos.

BPM

La mayor pérdida de eficiencia en las organizaciones suele provenir de procesos de negocio con mucha intervención humana o en los que participan distintos departamentos, internos o externos. Estos procesos son, en la mayoría de casos, los más costosos en términos de esfuerzo y tiempo.

Gracias al incremento de la productividad y de la eficacia, las empresas que implementaron satisfactoriamente las tecnologías de Gestión de procesos de negocio (Business Process Management o BPM en inglés) consiguieron un retorno de la inversión (ROI) de entre el 10% y 20% en cada proceso automatizado.

El aumento en la eficiencia permite, además, dedicar los recursos al logro de los objetivos principales para el negocio, automatizando aquellos que no son esenciales.
Cualitativamente, estas tecnologías permiten el cambio de los procesos de negocio de una forma flexible y ágil, sin incurrir en las grandes inversiones de costo y de tiempo que pueden implicar de otra manera.

Decisiones críticas para el negocio

Saber cómo funcionan los procesos de negocio permite simplificarlos, optimizarlos, reemplazarlos si es oportuno y modernizar las operaciones. Supervisar los procesos, además, reporta una reducción del riesgo operativo. Y finalmente, disponer de información inteligente permite tomar decisiones críticas para el negocio apoyadas en datos objetivos. De esta manera, al mismo tiempo que se mejoran los niveles de servicio se reducen costos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que adoptar este tipo de tecnologías no es sencillo. Muchas empresas adquieren un BPM pero no analizan el cambio cultural que implica su adopción, por ejemplo. Introducir un BPM siempre impacta en la organización, por lo que hay que capacitar adecuadamente al personal y abordar la implementación de una forma integral, que excede en mucho los aspectos meramente de “negocio”.

Por Damián Szulman
Socio de Crystalis Consulting
www.crystalisconsulting.com