¿Qué Software es apto para su empresa?

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Las tecnologías de la información y las comunicaciones ofrecen grandes oportunidades para avanzar en un proceso de desarrollo económico y social con igualdad. Sin embargo, pese a los avances en la adopción de estas tecnologías en América Latina y el Caribe, no se ha logrado un impacto significativo en la productividad y su difusión en el mercado de trabajo, dadas las características regionales de heterogeneidad estructural. Solo un pequeño segmento de empresas y trabajadores de la región ha aprovechado las nuevas tecnologías, especialmente las más complejas.

Desarrollaremos en este artículo la experiencia de Uruguay en esta materia, y el accionar del Ministerio de Industria, Energía y Minería y la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), organismos que en dicho país se están ocupando de diseñar e implementar un instrumento de política que favorezca la incorporación de aquellas TIC específicas que resultan necesarias para mejorar de manera sustancial el desempeño de las compañías locales.

La experiencia realizada en Uruguay ha puesto en evidencia también la importancia de planificar instrumentos e iniciativas para la incorporación de TIC en el marco de políticas sectoriales y de desarrollo industrial, situando estas acciones en una estrategia más amplia dirigida a transformar la estructura productiva, modernizar las empresas y generar procesos de innovación.

Siguiendo los lineamientos mencionados es posible construir políticas integradas que permitan encarar de forma sistémica las iniciativas orientadas a la incorporación de TIC en las empresas, para que estas tecnologías puedan ser un instrumento para alcanzar no sólo el incremento de la productividad de las firmas, sino que además una menor heterogeneidad en la estructura productiva y una mayor inclusión social.

Estas políticas tienen que incluir y articular acciones en el ámbito de la capacitación, del fomento a la innovación y de la creación de capacidades empresariales y del apoyo a las empresas de menor tamaño.

El caso de Uruguay

Al igual que en el resto de los países de América Latina, en Uruguay se han adoptado medidas vinculadas al desarrollo de la Sociedad de la Información y el Conocimiento (SIC). Para diseñar programas que busquen incentivar la utilización de las TIC para incrementar la productividad de las empresas, les fue necesario introducir la temática dentro de las políticas de impulso al sector productivo, como un elemento transversal que se adecuó a la estrategia de intervención que adoptó el país.

Así, a partir de cuatro diagnósticos sectoriales, realizados en la industria naval, forestal/maderera, farmacéutica y de biotecnología, les ha sido posible detectar un conjunto de aspectos específicos relacionados con los bienes y servicios elaborados por las empresas, la ubicación de las mismas en la cadena productiva y las características propias de las firmas que son muy relevantes en la definición de demandas y necesidades específicas de TIC.

Para alcanzar los objetivos propuestos realizaron un proceso de definición de las soluciones específicas efectivamente necesarias para las empresas y, al mismo tiempo, de acercamiento entre las demandas de las firmas y la oferta de los proveedores locales de servicios basados en TIC.

A través de este instrumento se logró aportar a las empresas navales información relevante acerca de herramientas basadas en TIC adecuadas a su estructura y capacidades. Además, establecieron mecanismos para que las empresas pudieran adquirir tecnologías con menores costos y esto llevó a que una parte importante de las firmas del sector se encuentren actualmente desarrollando cambios dentro de sus empresas.

Las actividades para favorecer la incorporación de TIC en las empresas se han desarrollado en el marco de las políticas sectoriales y de desarrollo industrial, lo que ha permitido colocar las acciones relacionadas con las TIC como un eje transversal de una estrategia más amplia dirigida a transformar la estructura productiva, modernizar las empresas y generar procesos de innovación.

De esta manera pudieron articular las intervenciones que apuntan a difundir estas tecnologías con otros instrumentos y programas de desarrollo empresarial, generando sinergias y al mismo tiempo colocando esas intervenciones bajo metas y objetivos más amplios y estratégicos de cambio estructural de la economía.

En este sentido las TIC pierden su carácter de tecnologías de propósito general y adquieren un rol de herramientas específicas que permiten modificar el funcionamiento de las empresas y mejorar su desempeño en contextos y situaciones determinadas.

Las TIC y el desempeño de las empresas

Como mencionamos, si bien a través de las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC) las firmas pueden obtener importantes mejoras en su desempeño, estos resultados no se generan de forma automática.

En este sentido es fundamental que la introducción de estas tecnologías esté acompañada por cambios profundos en los procesos internos y en las relaciones de la empresa con proveedores, clientes y socios. Sin embargo, es cierto que los cambios requeridos para aprovechar realmente estas tecnologías conllevan procesos largos y costosos para las empresas de menor tamaño.

Ahora bien, es muy importante resaltar que, en el caso de América Latina, algunos estudios recientes evidencian la existencia de una relación positiva entre la inversión en TIC y la productividad de las empresas, por lo cual resulta un eslabón fundamental el esfuerzo de lograr la adopción de las TICs como instrumento relacionado al progreso de las compañías.

¿Cómo se incorporan las TIC en las empresas? ¿Cómo se mide?

En los últimos años ha habido en América Latina varias iniciativas para mejorar la medición de estas tecnologías a nivel de las firmas aún cuando estas se concentran esencialmente alrededor de datos básicos y es muy incipiente el debate sobre la construcción de nuevos indicadores.

Los datos recolectados en los países de la región se refieren básicamente a la disponibilidad de computadoras, la conexión a Intranet e Internet, las ventas y compras a través de Internet y la dotación de recursos humanos que utilizan estas tecnologías

Penetración de TIC básica
Penetración de TIC intermedia

Como una primera conclusión, los estudios muestran que, si bien se puede constatar una mejora en cuanto a la adopción y el uso de herramientas básicas (PC, Internet, e-mail) como se muestra en la tabla (1), la brecha en la sofisticación de las TIC utilizadas es todavía relevante y si bien las pymes han reducido la brecha en infraestructura de TIC básica, el rezago de estas firmas aumenta de manera importante cuando se consideran las tecnologías de nivel más complejo y sofisticado que pertenecen a las etapas sucesivas. Los aspectos mencionados llevan a reflexionar sobre la complejidad de la relación entre TIC y productividad, así como sobre la necesidad de encarar políticas distintas de las que se han implementado hasta ahora.

En este sentido se puede afirmar que la simple incorporación de TIC básicas por sí sola difícilmente lleva a incrementos significativos de la productividad de las firmas. Un elemento importante al respecto es representado por el hecho de que la incorporación de las aplicaciones más básicas se puede realizar sin aportar cambios sustantivos en la organización de la firma, en su manera de operar y en el modelo de negocio, sin la necesidad de incrementos relevantes en las capacidades de los trabajadores y sin generar procesos innovativas al interior de las firmas.

El rol de las políticas públicas

En este sentido las iniciativas públicas que se limitan a favorecer el acceso a estas TIC por parte de las empresas, si bien se pueden justificar en los casos que existan obstáculos reales para determinadas categorías de firmas (por ejemplo las microempresas), tienen un impacto bastante limitado sobre el desempeño empresarial.

Para ser más eficaces, dichas políticas tendrían que ser acompañadas por un conjunto de acciones que favorezcan la incorporación de aplicaciones de mayor impacto sobre el funcionamiento de las empresas, como el comercio electrónico o la utilización de las páginas web para una mayor conexión con clientes y proveedores.

La situación es distinta en el caso de aplicaciones más complejas (como ERP, CRM y SRM), que por su misma naturaleza implican cambios en la organización de las empresas. En estos casos, la decisión de incorporar esas herramientas implica frecuentemente por parte de la firma el desarrollo de capacidades específicas y de modificaciones en su funcionamiento interno, así como de cambios en su estructura.

Estos elementos pueden llevar a transformaciones importantes en la empresa, en su estrategia y en su modelo de negocio, con consecuencias apreciables sobre el desempeño de la firma. Sin embargo, en todos los casos, tanto si se trata de herramientas básicas como de aplicaciones más complejas, los procesos que se pueden poner en marcha a partir de la incorporación de TIC, dependen en buena medida de las características propias de las empresas.

Las actividades de investigación y asistencia técnica desarrolladas en Uruguay han puesto claramente en evidencia que hay un conjunto de elementos relacionados con los bienes y servicios específicos elaborados por las empresas, la ubicación de las mismas en la cadena productiva y sus tamaños, que son muy relevantes en la definición de demandas y necesidades específicas de TIC.

Al mismo tiempo es importante tomar en cuenta que estas aplicaciones adaptadas a las necesidades de la empresa responden a objetivos definidos y específicos de las firmas mismas, y deberían ser parte de un proceso consciente y planificado, orientado a modificar tanto el back office como el front office y/o los procesos de producción.

Estos aspectos hacen que sea necesario pasar de políticas e instrumentos horizontales al diseño de intervenciones que efectivamente se adapten a las necesidades específicas de las firmas.

Estas acciones, en el momento en el cual toman en consideración las características de las firmas y del sector, dejan de ser genéricas “políticas hacia las TIC” o políticas para la Sociedad de la Información, y entran más bien en el marco de un desarrollo tecnológico e industrial.

Consideraciones finales

Un primer elemento a destacar del instrumento implementado es que incluyó la utilización de TIC en las empresas como una herramienta dentro de la estrategia de política industrial de Uruguay, buscando incentivar la utilización de las tecnologías en las firmas con enfoque sectorial.

La heterogeneidad de las realidades que se derivan de los cuatro estudios sectoriales realizados y la importancia de acercar las soluciones tecnológicas a las necesidades de las empresas parecen elementos claves que hacen pensar que, si bien las TIC son herramientas transversales y pueden ser fomentadas como tales, la aproximación sectorial les permitió explorar oportunidades que de otra forma hubiesen quedado veladas.

Otro de los objetivos propuestos importante a resaltar fue el de disminuir los costos a los que tienen que incurrir las firmas para acceder a las TIC. El Fondo Industrial fue una herramienta clave para financiar ciertos proyectos, y ha permitido que varias de las empresas interesadas en incorporar soluciones basadas en TIC decidieran hacerlo.

El desafío pendiente para todos es la identificación del impacto de estos cambios en el desempeño y productividad de las firmas, para extraer así un aprendizaje adicional de la iniciativa piloto llevada adelante en dicho país.


Por Cecilia Plottier, Sebastián Rovira y Giovanni Stumpo

 

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