La motivación como recurso para inducir el cambio

Uno de los proyectos de logística donde me tocó implementar un ERP fue en una empresa cuya forma legal era cooperativa de trabajo, y donde la particularidad era que todos y cada uno de los usuarios que debía capacitar en el uso de la herramienta eran, en parte, dueños de la empresa.

Es normal que en cualquier proyecto el usuario final se resista al cambio, la frase más escuchada es “Si siempre hice las cosas así, ¿Por qué tengo que cambiar?” Y, en ese caso, tenemos que recoger el guante y aceptar el desafío que nos plantean, para poder demostrarles que ese cambio significa la implementación de una herramienta que permitirá tomar mejores y más oportunas decisiones de negocios y, como consecuencia, será mejor para la empresa y su gente.

En este caso en particular, un grupo de usuarios fueron designados para realizar un paralelo durante un periodo de tres meses donde debían procesar a ambos sistemas y analizar los resultados obtenidos.

Preparamos ambos ambientes en similares condiciones y el día “D” del comienzo del paralelo me esperaba el “equipo tester de usuarios finales” cruzados de brazos en cada terminal, y el primer planteo fue: “¿Cómo y cuánto nos van a pagar por este trabajo adicional de reprocesar todo en los dos sistemas?”. Cuando, en mi caso, como implementadora externa, no existía ninguna posibilidad de incidir en la retribución que percibiría cada uno.

Entonces recordé las enseñanzas de mi primer Gerente de Proyectos, que nos decía “no prometan NADA que no puedan cumplir” porque pierden la CONFIANZA que el cliente/usuario deposita en Uds.

Y traté de preservar eso tan importante para mí que era la confianza de ese grupo.

Les explique que se iban a capacitar en el uso de una moderna herramienta y que cada uno iba a recibir un bien preciado en forma personal, que podían agregarlo a su Curriculum y que estaba convencida que una de las cosas más importantes que se iban a llevar de cada empresa en la que trabajaran a lo largo de su vida era la capacitación recibida.

¡Y dio resultado! La MOTIVACION no pasó por la remuneración ni por promesas a veces incumplidas, sino por la CONFIANZA, por las GANAS de creer, por hacer las cosas bien y la satisfacción del trabajo bien hecho.

El CAMBIO se produjo exitosamente, y hoy, después de muchos años, aún seguimos en contacto con algunos de esos jóvenes que brindaron lo mejor de sí en ese proyecto y recuerdan esa charla.

Patricia González Angulo

 

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