El mantenimiento de una flota no es un asunto trivial para una empresa, ya que de hacerse adecuadamente supone un gasto de tiempo y recursos, que la alejan del foco de negocio. Pero, una mala mantención, representa un riesgo para la seguridad de los usuarios y un potencial costo a largo plazo.

La vida útil, calidad de respuesta y seguridad de los vehículos de una empresa están directamente relacionadas con su uso y el mantenimiento que se le realice. Un trámite que toma tiempo y genera gastos algunas veces imprevistos, que las empresas puede eliminar tercerizando la gestión de la flota a través de compañías especializadas en leasing operativo.

Dos tipos de mantenimiento de una flota

Existen dos tipos de mantenimiento de una flota de vehículos: preventivo y correctivo. El primero tiene una frecuencia determinada por el fabricante de cada marca y está definido por el kilometraje. No implican grandes gastos y son absolutamente previsibles. En tanto, cuando el vehículo presenta alguna falla por desgaste de alguno de sus componentes, se habla de mantenimiento de una flota de tipo correctivo, pues involucra el cambio de componentes, producto del desgaste normal, o repuestos de mayor complejidad, cuyo uso no puede ser predecible. Por lo tanto, la reparación toma más tiempo y su valor generalmente es elevado.

Para evitar contratiempos, es fundamental llevar al día el mantenimiento de una flota, puesto que permite detectar necesidades básicas del vehículo, que de no ser resueltas a tiempo, podrían desencadenar en desperfectos mecánicos graves, detención de la operación e incluso accidentes.

Considerando que los autos autónomos aún están en etapa experimental, habrá que ver cómo será su programa de mantenimiento.

Para las empresas que cuentan con una flota, estar pendiente de estos detalles implica un gasto en tiempo y dinero, que las aleja del foco de su negocio.

Todo este proceso es fácil de optimizar, poniéndolo en manos de compañías especializadas en leasing operativo, quienes a través de su expertise e infraestructura, aseguran la operación de sus clientes con una gestión adecuada.

Para todos no es lo mismo

Buena parte de los fabricantes automotrices establecen que el mantenimiento debe realizarse cada 15.000 kilómetros, considerando el uso promedio de un usuario particular.

Muy distinto es el caso de quienes conducen autos, camionetas o furgones para fines comerciales, ya que generalmente se enfrentan a un mayor desgaste por los tipos de vías, condiciones de la operación, variedad de usuarios, entre otros factores.

En las zonas urbanas es común encontrar un mayor desgaste de frenos y embrague. Entonces, si realizara el mantenimiento cada 15.000 kilómetros, llegarán con los discos de freno dañados.
El mayor desgaste lo sufren los vehículos que se utilizan para trabajos pesados, por ejemplo en el interior de las minas, ya que no sólo están sometidos a temperaturas extremas y ambientes de alta contaminación, sino que además transitan por caminos irregulares de piedras y tierra.

Los “multiusuarios” son otro de los grandes problemas que deben enfrentar las flotas. El uso de unidades por múltiples usuarios, impide que el conductor note las diferencias de comportamiento del vehículo, porque están acostumbrados a subirse a uno distinto cada vez. Al ser más difícil identificar potenciales fallas, el daño que pueden causar es importante.

La gestión adecuada de una flota es crucial para la operación de los diversos rubros, representando una parte importante del margen de la compañía.

Fuente: Revista Negocios Globales

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