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Existen una serie de fuerzas influyentes están redefiniendo la nueva economía y la manera de entender los negocios. Estas fuerzas del cambio incluyen el fenómeno de la globalización, los cada vez más elevados niveles de competitividad y complejidad del entorno, las nuevas tecnologías, una serie de cambios en las demandas de los clientes, y cambios en las estructuras políticas y económicas.

En esta misma línea, la aparición de la llamada nueva economía viene impulsada por:

  1. El fenómeno de la globalización, que interrelaciona las economías de zonas geográficamente dispersas mediante la internacionalización de las empresas, el flujo de capitales, bienes, servicios y personas, y la apertura de nuevos mercados.
  2. El fenómeno de las TIC`S, y en especial de Internet, que ha supuesto un incremento significativo en las posibilidades de comunicación y transmisión de información y conocimiento.
  3. La tendencia de las empresas e instituciones a organizarse de forma más distribuida, fomentando la aparición de redes geográficamente dispersas y descentralizadas.
  4. Una creciente intensidad en la aplicación del conocimiento en la producción de bienes y servicios.

De hecho, se puede afirmar que Internet es tanto un efecto como una causa de la nueva economía: la red de redes, enormemente potenciada por el fenómeno de la economía digital, proporciona el medio para construir mercados casi perfectos, debido a que el ingrediente clave para su obtención es la información y el conocimiento de lo que está ocurriendo en el espacio del mercado mundial.

El conocimiento como recurso clave

Muchos economistas comparten hoy en día la opinión de que el conocimiento se ha convertido en un recurso clave, tanto desde el punto de vista microeconómico (organizaciones, empresas e instituciones) como desde el punto de vista macroeconómico (naciones y estados). En la nueva economía, el conocimiento pasa a ser un recurso tan significativo o incluso más que el capital y la mano de obra.

La llamada economía del conocimiento otorga una gran importancia a la generación, difusión y uso de información y conocimiento en las organizaciones. Su buen uso determinará el nivel de éxito tanto de las organizaciones como de las economías nacionales.

Volviendo a la idea de que, cada vez más, los clientes tienen acceso a información casi perfecta gracias a Internet, se podrá entender mejor que, conforme los procesos y las actividades de una organización se vuelven cada vez más transparentes, van desapareciendo las asimetrías de información, por lo que la información por sí misma no produce ventajas competitivas a las organizaciones y, en consecuencia, el conocimiento pasa a ser la única fuente sostenible de diferenciación competitiva.

Así pues, con Internet, los costos de cambiar de proveedor disminuyen tanto en las transacciones B2C (business-to-consumer/ de empresa a consumidor) como en las B2B (business-to-business/ empresa a empresa) y C2C (consumer-to-consumer/ consumidor a consumidor). Por ello, la construcción de una relación personal fuerte con el cliente permite diferenciar el servicio que se ofrece con respecto al que ofrecen otros competidores, y así se crean barreras de disuasión que incrementan los costos de cambio para el cliente. Cuando el precio es adecuado no necesariamente el más bajo, las barreras de disuasión pueden ser suficientes como para fidelizar al cliente. La creación de dichas barreras requiere conocer las necesidades y demandas de cada cliente, de ahí la importancia de la gestión de las relaciones con los clientes.

Finalmente, es importante hacer notar que los servicios asociados a los productos que se ofrecen se han convertido en determinantes fundamentales del valor añadido que aporta la organización. Las empresas que interactúan con sus clientes por Internet deben aprovechar las posibilidades de interacción de la red para ajustar su oferta a las necesidades y demandas de cada cliente.

Un atributo destacable del conocimiento es que es el único recurso que se incrementa con su uso: al contrario de lo que sucede con los recursos físicos (tierra, mano de obra y capital), los cuales se consumen con el uso y proporcionan rendimientos decrecientes con el tiempo, el conocimiento proporciona rendimientos crecientes con su uso. Cuanto más se usa, tanto más valioso es y más ventaja competitiva proporciona. Por si esto fuera poco, no hay que olvidar que el conocimiento, aunque a menudo costoso de generar, resulta muy económico de difundir gracias a las TIC`S.

Por ello, también los productos basados en el conocimiento muestran rendimientos crecientes: una vez la primera unidad es producida a un costo significativo, unidades adicionales pueden ser producidas a un costo marginal muy bajo (como suele ocurrir con los medicamentos que se patentan).

En la nueva economía, muchos productos y servicios digitales también se ven positivamente afectados por el llamado efecto red: cuanto más se consumen, mayor valor adquieren. Los rendimientos crecientes junto con el efecto red hacen que las compañías basadas en las TIC`S y en el conocimiento tienden a ser potencialmente más competitivas, lo cual tal vez explica, en parte, las altísimas cotizaciones que alcanzaron, hace unos años, muchas empresas relacionadas con Internet. Todavía no se ha llegado a desarrollar una metodología plenamente aceptada de cálculo del valor del efecto red, por lo que las distintas valoraciones pueden diverger considerablemente y pueden propiciar, en consecuencia, valoraciones muy por encima del valor contable.

Fuente: La gestión del conocimiento en la nueva economía, Pedro Miguel Velázquez

Adaptado por División Consultoría de EvaluandoSoftware.com

 

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