Estuvimos de visita por la Universidad de la Matanza donde funciona el Centro de Desarrollo en Tecnologías de la Información y la Comunicación. El Director del Proyecto, Guillermo Sentoni, nos recibió para hacernos conocer este polo de tecnología en el que universidad y empresa trabajan bajo un interesante esquema de colaboración.

¿Qué es el Polo Tecnológico La Matanza?

Es un Centro de Desarrollo en Tecnologías de la Información y la Comunicación que implementa una forma novedosa de relación universidad-empresa en Latinoamérica: una relación colaborativa en donde los estudiantes desarrollan proyectos bajo managment de las empresas en los laboratorios de la Universidad Nacional de la Matanza. El centro, dependiente del Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas, provee laboratorios de informática y un programa para estudiantes de carreras afines a las tecnologías de la información y las comunicación. La mayoría de los estudiantes de ingeniería y carreras relacionadas trabaja en zonas distantes, con tiempos de traslado de hasta tres horas diarias, por lo cual sus carreras se alargan y muchos de ellos no logran recibirse. El centro permite que los alumnos pasen a trabajar dentro del campus de la universidad el tiempo promedio que anteriormente invertían para ir a su trabajo, liberando varias horas para su estudio. Los alumnos participantes deben mantener un riguroso régimen de cursado, lo que les permita mantenerse en el programa y graduarse en tiempo y forma, mientras adquieren una valiosa experiencia profesional. Las empresas participantes, que proveen los proyectos y su dirección, comienzan a desarrollar una relación estrecha con sus futuros trabajadores. Así se genera una dinámica colaborativa con la universidad que permite oportunidades de investigación conjunta, constituyéndose en un escenario donde todos los actores ganan.

¿Cómo nace la idea?

La idea primigenia de construir el Centro de Desarrollo en Tecnologías de la Información y la Comunicación (CDTIC) de la UNLaM surge por la necesidad de dar respuesta a una problemática característica de los alumnos-trabajadores: disminuir la granularidad de las carreras en general y de las ingenierías en particular. Es así, que en un fresco día de invierno de 2010 cuando un amigo de la CESSI, Pablo, visitaba la universidad por primera vez, se gestó el numen de lo que en un futuro sería el plan “La empresa vuelve a la Universidad”. Comenté la idea con Osvaldo Spositto y Gabriel Blanco (en aquel tiempo Vicedecano de Ingeniería y Prosecretario de Extensión Universitaria respectivamente) quienes, conjuntamente con el rector, la apoyaron de inmediato. Una noche del 2011 nos reunimos en el rectorado de la universidad para firmar con la CESSI el acuerdo marco y comenzamos desde ese mismo momento a delinear lo que sería concretamente el funcionamiento.

Universidad Nacional de La Matanza (UNLAM)

Universidad Nacional de La Matanza (UNLAM)

El mercado de trabajo en general demanda año a año perfiles profesionales vinculados a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), muy por encima de la cantidad de personas que obtienen estos conocimientos y habilidades en el sistema educativo. Se calcula para 2.010 una brecha entre oferta y demanda de capital humano TIC del orden de los diez mil trabajadores. La economía en su conjunto demandó en 2010 aproximadamente veinte mil. Esa demanda proviene tanto de la industria TIC como de empresas usuarias de Software y Servicios Informáticos (SSI) y del Estado en sus diferentes niveles. La oferta se compone por los egresados universitarios, terciarios y una cantidad de trabajadores idóneos en parte capacitados en cursos de formación profesional. La imposibilidad de satisfacer esta demanda genera una fuerte tensión que se pone de manifiesto en salarios elevados (el salario promedio en la industria del software es uno de los más altos de toda la economía argentina) y en un significativo nivel de rotación del personal en las empresas.

Realizando un análisis sobre lo que sucede específicamente en la formación universitaria en carreras vinculadas a las tecnologías de la información y la comunicación en Argentina, se concluye que hay aspectos positivos y negativos. Entre los primeros se destaca sin duda la calidad de la formación que se manifiesta luego en el desempeño laboral, académico y científico. Entre los segundos, podemos mencionar con especial preocupación los problemas del desgranamiento en dichas carreras (licenciaturas en informática, en sistemas, ingenierías, analistas de sistemas, tecnicaturas, etc.) y de la matrícula decreciente. El desgranamiento se produce cuando un estudiante abandona el cursado de la carrera para ir a trabajar. Ambos problemas pueden dimensionarse en el análisis puntual mostrado seguidamente.

En 1996 ingresaron al sistema universitario, incluidas tecnicaturas, aproximadamente 24 mil jóvenes (Anuario de Estadísticas Universitarias, 2012). Ese nivel de ingreso se mantuvo hasta 1999 (25.776 ingresantes) para luego elevarse significativamente hasta alcanzar su pico en 2001, con 27.091 ingresantes. A partir de ese año la matrícula comienza a descender hasta llegar en el año 2006 a sólo 15.516 ingresantes.

Un análisis de la matrícula inicial de carreras de grado en las universidades de gestión estatal da cuenta que en 1996 ingresaron 14.990 jóvenes y al año siguiente habían abandonado ya 7.873. A los 5 años se recibieron 11 alumnos; al sexto año (2001) se habían recibido sólo 65 alumnos; y a los 11 años (2006) de los 14.990 ingresantes se habían recibido 915 y sólo permanecían en carrera otros 953. Es decir, al cabo de 11 años de 14.990 jóvenes sólo unos 1.800 se recibieron o estaban aún en carrera. Varias son las razones para este fenómeno.

El primer año es traumático para todos los jóvenes con independencia de la carrera. En general, hay un alto nivel de desgranamiento en todo el sistema. Pero muchos de los que permanecen luego del primer año también abandonan más tarde. Por ejemplo, en la cohorte analizada, al cabo del tercer año, permanecían en régimen regular sólo 6.165 alumnos. Una de las causas del desgranamiento a partir del 3er año refiere al ingreso al mundo laboral que, acompañado por buenos salarios, actúa como un fuerte incitador a disminuir el ritmo académico o incluso al abandono de carrera. Se estima que este causal explica no menos del 30% del desgranamiento producido a partir del 3er año de avance en la carrera. Nos encontramos frente a un problema cuyos efectos se retroalimentan perjudicialmente tanto para los profesionales en proceso de formación como para la economía y en particular para el sector SSI. Los jóvenes necesitan graduarse y el sector SSI necesita una cantidad de profesionales “graduados” cada vez mayor si quiere mejorar su ecuación de valor agregado y competitividad. Sin embargo, hasta el momento, los resultados son inversos. Por todos estos motivos se hizo necesario crear una solución.

¿Cómo se financió la construcción del Polo?

Esta instancia tuvo varias aproximaciones de solución, dado que se intentaron varias formas de lograr financiamiento, como comodatos con las empresas, ARN, etc., que no prosperaron. Es así que para comenzar, la Secretaría de Políticas Universitarias financió la estructura de la edificación. Luego hubo un impasse, y para evitar que el proyecto se diluyera, se continúa la construcción con un préstamo de la Obras Social de la Universidad (ONSULAM). Es decir, que básicamente se ha construido con aportes mayoritarios provenientes de la Secretaría de Políticas Universitaria y fondos propios de la Universidad Nacional de La Matanza.

¿Por qué le interesa a la Universidad un polo de este tipo?

Porque la Universidad busca específicamente aumentar la graduación y disminuir la granularidad de las carreras participantes y desarrollar en conjunto con las empresas una sinergia en la producción de conocimiento mediante la investigación. La puesta en marcha del Centro de Desarrollo en Tecnologías de la Información y las Comunicación prevé la construcción de laboratorios de informática destinados a empresas desarrolladoras de software que ofrecen capacitación y entrenamiento laboral a estudiantes de carreras afines a TIC a través de la ejecución de proyectos. La mayoría de los estudiantes de ingeniería y carreras relacionadas trabaja en lugares distantes, con tiempos de tránsito de hasta tres (3) horas diarias, más las ocho (8) horas de la jornada laboral usual. Cada estudiante que participa del CDTIC suscribe un Acuerdo Individual de Desempeño Académico (AIDA) por el cual se compromete a cursar determinadas materias curriculares, que se corresponden al camino crítico del diagrama de Gantt de su desarrollo curricular. Dicho compromiso, le brinda la posibilidad de trabajar entre cuatro (4) y seis (6) horas diarias (que en la situación anterior usaba para viajar, para trasladarse al trabajo, a la universidad y a su lugar de residencia) en un ambiente colaborativo en la universidad bajo dirección empresaria, liberando las horas valiosas (su anterior jornada laboral) para el estudio. Así se acorta el tiempo de permanencia en la universidad y desarrolla competencias laborales específicas mejorando su formación. Los beneficios son concretos y tangibles: los estudiantes mejoran su formación, desarrollan competencias laborales y se gradúan en tiempo y forma; la universidad aumenta la graduación y disminuye la granularidad de las carreras participantes y desarrolla en conjunto con las empresas una sinergia en la producción de conocimiento mediante la investigación.

¿Por qué le interesa a la comunidad un polo de este tipo?

Porque se pretende beneficiar a la comunidad con el surgimiento de un espacio de desarrollo productivo tendiente a la generación de conocimientos y servicios de alto valor tecnológico. En estos momentos existen alrededor de una veintena de estudiantes trabajando en cuatro (4) empresas asentadas en las instalaciones provisorias del CDTIC. Actualmente, se está inaugurando la primera parte (2100m2) de la construcción de un edificio de 4200 m2 donde se espera alojar hasta centenares de estudiantes trabajando para proyectos de varias empresas. Este proyecto está destinado a alcanzar a la totalidad de los alumnos que deseen participar del mismo, para lo cual hay estrategias de crecimiento implementadas a futuro dentro del predio de 32 hectáreas del campus universitario. Los beneficios son concretos y tangibles: los estudiantes mejoran su formación, desarrollan competencias laborales y se gradúan en tiempo y forma; la universidad aumenta la graduación y disminuye la granularidad de las carreras participantes y desarrolla en conjunto con las empresas una sinergia en la producción de conocimiento mediante la investigación. Las empresas logran incorporar recursos humanos altamente capacitados y comprometidos con las mismas. Actualmente, el centro está funcionando en su fase previa a la inauguración del primer tramo de 2100m2, por lo cual ha sido premiado nacional (Premio Sadosky a la Calidad e Innovación Educativa, 2015) e internacionalmente (Premio LaTinaTec a la Innovación Educativa, 2015). Esto, en conjunto con la calidad de los estudiantes formados (Fontenla Núñez, August 12-19, 2016), permite asegurar la viabilidad del proyecto. La comunidad, se beneficia de esta forma con, con el surgimiento de un espacio de desarrollo productivo tendiente a la generación de conocimientos y servicios de alto valor tecnológico.

¿Cómo funcionará?

El centro es básicamente un espacio de encuentro entre la academia y la industria, con todos sus actores relevantes, centrado en los alumnos. De esta forma, el manejo del espacio físico de los laboratorios se constituye en esencial, por lo cual la Universidad dispone de los mismos y los hace disponibles para la instalación de las empresas. A su vez, las empresas equipan dicho espacio con las computadoras, el amueblamiento necesario y contratarán la conectividad necesaria.

Las empresas contratarán a la Universidad recursos humanos, alumnos y pagarán un canon a la Universidad por dichos servicios. Las empresas se comprometen a asignar el personal de gerencia de recursos humanos y a propiciar su capacitación constante en la Universidad. Las empresas se comprometen a contratar como empleados efectivos a un porcentaje de los recursos aportados por la Universidad en plazos que se convengan en conjunto. Para poder permanecer dentro del Centro, los alumnos deberán cumplimentar el régimen de materias aprobadas suscripto en el Acuerdo Individual de Desempeño Académico.

¿Cuáles serán los beneficios para una empresa?

El Centro será el espacio donde la universidad interactuará con las empresas, de forma tal que lo desarrollado, pueda ser transferido al medio socio-productivo. Este es el espacio donde los estudiantes trabajarán en proyectos de las empresas bajo managment de las mismas. Para ello, las empresas se instalarán en el edificio del CDTIC que cuenta con módulos individuales y servicios comunes a todas ellas, tales como recepción, sanitarios, cocina, salas de conferencias y/o reuniones, sala de servidores y depósito. Cada módulo es provisto con iluminación estándar a nivel de cielorraso, bocas de salida de energía eléctrica, gas, telefonía y transmisión de datos. Cada empresa que se instale se hará cargo de su equipamiento tecnológico y de confort, el amoblamiento, el conexionado interno tanto eléctrico como de transmisión de datos y telefonía y de las particiones internas que considere necesario. Los alumnos que participen de los proyectos de dichos laboratorios estarán vinculados bajo el régimen establecido y donde deberá cumplir un riguroso esquema de rendimiento académico. Una vez graduados, y a los efectos de permitir el ingreso de nuevos postulantes, los estudiantes en un plazo máximo de 6 meses desde la finalización de sus estudios de grado dejarán de tener como lugar de trabajo en los laboratorios. Sin embargo, podrán permanecer desarrollando estudios de posgrado, realizando tareas de investigación y desarrollo y transferencia en áreas requeridas por las empresas. Por ese motivo, se fomentará la retención de los graduados que se hayan desempeñado dentro del CDTIC durante sus estudios y hayan obtenido un buen desempeño académico, que será evaluado según criterios e indicadores establecidos por el Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas. Las empresas participantes, que proveen los proyectos y su dirección, comienzan a desarrollar una relación estrecha con sus futuros trabajadores obteniendo recursos humanos capacitados de calidad y acceso a investigación y desarrollo conjuntas. Así se genera una dinámica colaborativa con la universidad que permite oportunidades de investigación conjunta, constituyéndose en un escenario donde todos los actores ganan.

¿Qué tipo de empresas pueden participar?

En principio no hay restricciones, pero por sus caracterìsticas, está pensado a empresas de tecnología, básicamente.

Cuando se encuentre operando en régimen ¿Cuántas empresas estiman albergar?

Se espera que al operar en régimen, durante la primera etapa puedan existir alrededor de 20-30 empresas que involucrarán aproximadamente a 450 estudiantes.

Ficha técnica

Frente del Polo Tecnológico. En construcción

Frente del Polo Tecnológico. En construcción.

Ubicación

Se encuentra en el predio del campus de la UNLAM, con ingreso por la calle Florencio Varela 1851, San Justo. Enlace para ver en google maps.

Superficie cubierta

Edificio en tres plantas de 2100 m2 (primera etapa).

Sistema de energía

El campus contará con dos Sub Usinas Transformadoras interconectadas en un anillo balanceado.

Sistemas de seguridad

Sistema de seguridad de la universidad, con personal que recorre permanentemente el campus.

Sistema de refrigeración

Sistema de refrigeración centralizado y con splitters individuales.

Acceso a Internet a través de (proveedor y características del servicio)

Por definirse.

Guillermo Blas Sentoni

Director Proyecto Polo Científico, Tecnológico y Productivo UNLaM. Ex Pro-Secretario de Ciencia y Tecnología de la UNLaM. Ex Secretario de Investigación y Transferencia UNSaM. Ex Director Laboratorio de Nano-verificación Microlab. Ingeniero Electrónico UNS. Doctor en Control de Sistemas UNS. Ha sido Investigador de Carnegie Mellon University y del CONICET.

Como Gerente de Ciencia y Tecnología se ha enfocado en la transferencia de tecnología, la promoción de las relaciones universidad-industria, startups y el desarrollo de propiedad intelectual. Como investigador se dedicó a la detección de patrones y el modelado de sistemas no lineales discretos a través de datos mediante redes neuronales, con las aplicaciones a software, sistemas de control, telecomunicaciones y procesamiento de señales e imágenes.

Referencias
Anuario de Estadísticas Universitarias, Secretaría de Políticas Universitarias, Buenos Aires (2012)