Pronóstico de tormentas: se acercan las nubes

El pronóstico meteorológico de la TI (Tecnología de la información) anuncia tormentas. Si eres ejecutivo de una empresa que dedica una partida de gastos a infraestructura informática, o un usuario doméstico que sube sus fotos en páginas de Internet para compartirlas con sus amigos, o el responsable de un departamento de tecnología gubernamental que debes afrontar el recorte de gastos como consecuencia de las condiciones económicas, presta especial atención a la tendencia de «computación en nubes», en inglés cloud computing. Pero, ¿en qué consiste exactamente este concepto?

Pese a que no existe un consenso en torno a los detalles de su definición, la idea fundamental que reside tras el modelo cloud computing es que cualquier cosa que pueda hacerse en informática, bien sea a través de un PC individual, de un servidor corporativo o de un smartphone, desde el almacenaje o el procesamiento de datos hasta la ejecución de programas, puede trasladarse a la «nube», es decir, a la Red.

Para la consultora Accenture, el cloud computing es una colección de servicios ofrecidos a través de la Red, accesibles desde cualquier parte, donde “Servicios” hace referencia a todos aquellos recursos informáticos que necesitan las empresas, mientras que “accesibles desde cualquier lugar” enfatiza que se puede acceder a ellos desde cualquier dispositivo que tenga acceso a Internet.

Para muchos el cloud computing es todavía un paradigma en evolución y sus definiciones, los casos de uso, las tecnologías subyacentes, los riesgos y los beneficios se irán definiendo en un debate conjunto entre el sector púbico y el privado.

El modelo en la nube implica el uso de recursos informáticos de procesamiento y almacenamiento como un suministro más, igual que si se tratara de la electricidad o del teléfono. Las aplicaciones, las redes, las herramientas de programación o la capacidad de almacenamiento son servicios susceptibles de ser ofrecidos a escala a través de Internet en lugar de funcionar de manera local. Se gestionan en grandes centros de datos remotos que prestan servicio a múltiples clientes que acceden a ellos a través de Internet, con lo que se multiplica la capacidad de almacenaje de los usuarios. Por tanto, el cloud computing, lejos de «nublar» el escenario de las TI, despeja y abre un nuevo horizonte de posibilidades de comunicación, colaboración y trabajo completamente independiente del lugar en el que se encuentren los usuarios, siempre que se cumpla el requisito de contar con acceso a Internet.

El atractivo del cloud computing promete ganar muchos adeptos. Se estima que el mercado alcanzará una cifra de 42.000 millones de dólares en 2012. Pasarán a engrosar la cifra, por un lado, los proveedores de cloud computing, que centralizan los servicios y se benefician de economías de escala y, por otro, las empresas, instituciones públicas y usuarios que se beneficiarán de un servicio bajo demanda que no exige grandes inversiones. Pero, desafortunadamente, no hay muchos datos sobre lo que podrá suceder con cloud computing en México, Colombia, Perú, Chile, Argentina o cualquier otro país de América Latina.

A pesar de su atractivo, al día de hoy la idea de una aceptación mayoritaria es poco menos que una utopía. Sin embargo, los expertos coinciden en que esta situación está a punto de cambiar porque la tecnología ha madurado lo suficiente y se ha establecido una industria fuerte con jugadores como Google, Microsoft, Salesforce, IBM o Amazon. Si la evolución de la demanda obedece, como cabe esperar, a la curva habitual de difusión de todo producto o servicio en el mercado, en el futuro próximo esta demanda aumentará cuando se empiecen a solventar algunos obstáculos que están impidiendo la proliferación masiva del cloud computing.

Gráfico 1- Adopción del Cloud computing en empresas-Fuente Global Cloud Computing Survey (Avanade)

nubes

Los expertos opinan que los proveedores tendrán que trabajar en los aspectos que más preocupan a las empresas, como la privacidad y la seguridad de los datos. Por su parte, las empresas se enfrentan a una contrariedad que no pueden obviar: el hecho de que los profesionales de TI (Tecnologías de Información) que deberían abordar este proyecto sufren un conflicto de intereses con respecto a la proliferación de servicios cloud computing. Al igual que sucedió con el outsourcing, la amenaza de desplazamiento que sienten los departamentos internos de TI frente a un proveedor externo los coloca ante una decisión complicada a la hora de promover las virtudes del cloud computing.

Claves para entender el modelo

Clave #1: El cloud computing no debe verse como una tecnología. Es un nuevo camino para alcanzar objetivos empresariales.

Clave #2: Bajo el modelo de computación en nube, los proveedores ofrecen sus servicios de TI y los gestionan en un lugar físico distinto de donde son utilizados por los consumidores, sean éstos empresas o usuarios individuales.

Clave #3: Este modelo se caracteriza por exigir un reducido desembolso inicial en recursos informáticos, ya que se dispone de los servicios de acuerdo con lo que se necesita en cada momento, se paga por lo que se usa y, además, tiene un alto grado de escalabilidad gracias a que los servicios son ofrecidos de manera fluida y manejando un nivel de operaciones cambiante sin perjudicar la calidad.

Clave #4: Lo más importante es que el cloud computing se considera como un cambio de paradigma porque implica que las empresas y los usuarios ya no tienen por qué conocer o especializarse en la tecnología informática que usan, ya sea para llevar a cabo su actividad de negocio diaria, o para realizar tareas tan diversas como almacenar gran cantidad de correos electrónicos o comunicarse a través de una red social con gente de todo el mundo.

Clave #5: En cierto modo, se asiste a la democratización de las tecnologías de la información y al traspaso de las barreras de TI relacionadas con el costo, el tiempo, la calidad, la escala y la localización geográfica.

La tormenta perfecta

Como si se tratara de una tormenta perfecta, el cloud computing parece surgir y alimentarse de la convergencia de distintos elementos determinantes del momento que vivimos. Dentro del contexto del mundo globalizado, las aplicaciones basadas en Internet suponen una alternativa a las aplicaciones internas porque facilitan la necesaria colaboración y son accesibles desde cualquier lugar. También las crisis económicas han favorecido su expansión, ya que contribuyen a la reducción de costos. Asimismo, las tecnologías y estándares necesarios para su funcionamiento han madurado lo suficiente, la industria ha adquirido experiencia, la oferta de servicios se ha multiplicado y empresas tan influyentes como Google, Microsoft, Salesforce, Amazon e IBM conceden la máxima importancia a su posicionamiento en este terreno.

No obstante, el despegue real del cloud computing también estará marcado por su capacidad para dar respuesta a temas candentes en la sociedad, como el cambio climático o la desigualdad entre países. En este sentido, el cloud computing se presenta como un modelo de TI sostenible, dado que permite un consumo energético más eficiente y hace más accesible la tecnología a los países en vías de desarrollo. También se espera que el impacto de la aparición del cloud computing en la economía marque un hito de vital importancia en la aplicación de las TI a la mejora del sector servicios, base principal de las economías modernas.

División Consultoría de Evaluando Software
En base a datos propios, Fundación de la Innovación Bankinter y Estudios de Avanade.

 

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