La industria digital está transformando los flujos mundiales

La digitalización reduce las barreras de entrada, causando que los límites establecidos entre los sectores competidores se corran o superpongan. La difusión de Internet y la tecnología digital no sólo remodela el panorama competitivo de la industria, sino que también está revolucionando los flujos tradicionales de bienes, servicios, finanzas, y las personas.

Todo esto está ocurriendo a un ritmo vertiginoso, como se demostró en un reciente informe llamado “ Flujos Globales en la era digital: ¿Cómo el comercio, las finanzas, la gente, y los datos se conectan a la economía mundial”.

Reducción de costos

La digitalización transforma los flujos globales al reducir considerablemente los costos de producción y de distribución de tres maneras. La primera es la creación de bienes puramente digitales, tanto en el ámbito B2B y B2C. El volumen de productos digitales de consumo, desde la música a las películas, que se transportan y se reproducen en todo el mundo sigue creciendo.

Aplicaciones que permiten a los consumidores comprar bienes virtuales y servicios digitales en los dispositivos móviles se han convertido en una importante industria. Para las empresas, la digitalización está transformando, incluso, flujos físicos de las personas en flujos virtuales, lo que permite el trabajo a distancia a través de herramientas de colaboración global. En algunos sectores de manufactura, ahora es posible enviar un archivo de diseño digital para la impresión 3-D y luego fabricar el producto en el sitio en el que se va a consumir en lugar de producir en un centro de producción  y luego enviar los bienes físicos.

En segundo lugar, la digitalización aumenta el valor de los flujos físicos por el uso de “envolturas digitales”, es decir de un paquete de información en torno a los bienes a medida que atraviesan las cadenas de valor globales. Las opiniones o valoraciones de los clientes en línea, por ejemplo, ayudan a los consumidores a decidir si compran determinados productos.

Las etiquetas digitales y los sensores, conectados mediante comunicaciones inalámbricas, pueden identificar objetos y recoger información sobre las transacciones, la localización de un producto, y cuando se utiliza. Tales envolturas mejoran en gran medida los procesos que van desde los sistemas de pago hasta la cadena de suministros. Imagine a Apple tratando de montar el iPod, con 451 piezas de diferentes países, sin herramientas digitales de seguimiento y gestión de la cadena de suministros.

Fuente: iResearch; TeleGeography; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE); Oficina de Análisis Económico; Análisis del Instituto Global McKinsey

Por último, la digitalización es la creación de plataformas en línea que traen la eficiencia y la velocidad para producción y los intercambios transfronterizos. La proliferación de plataformas de comercio electrónico permiten mayores y más rápidos flujos de bienes y servicios a nuevos mercados y ayudan a los jugadores más pequeños a participar en la expansión del comercio mundial.

Nuevos mercados en línea en los flujos de información facilitan la innovación a través de crowdsourcing, mientras que otras plataformas permiten a los diseñadores cargar diseños de productos, utilizar impresoras 3-D para crear elementos físicos, y gestionar la logística y pago.

Autores:
Jaques Bughin, Director de la oficina de Bruselas de la compañía McKinsey.
James Manyka, Director de la oficina de San Francisco y del McKinsey Global Institute.
Olivia Notterbohm, principal de la oficina de Silicon Valley de la compañía McKinsey.

Traducida y adaptada por la División consultoría de EvaluandoSoftware.com con autorización de Panorama Consulting

 

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